martes, 5 de enero de 2021

Osvaldo Pacio Sensei - Su Primer Alumno

Mi Padre de Aikido 

 

Es importante no olvidar. En el ambiente del Aikido, suele haber poca memoria. 

Perdón, si estas palabras hieren o no son lo políticamente correctas que el 

ambiente pregona. 

Cuando comenzamos esta serie de notas sobre Osvaldo Pacio Sensei decidimos 

no ser políticamente correctos. Pero, si respetuosos.

Por eso, recurrimos a una persona con gran trayectoria en el Aikido argentino. 

Uno de los pioneros. Un shihan. En la actualidad, mi maestro y 

maestro y amigo de mi padre. 

Juan Tolone Shihan, “Juan” para mi y para mi familia, siempre recordó a 

Osvaldo Pacio Sensei. Y por ese motivo lo entrevistamos y le pedimos 

que nos recuerde su relación con su primer sensei.

Su generosidad se manifiesta en cada una de sus palabras. 

Así comienza la historia de Tolone Sensei con el Aikido :“En 1969 por 

recomendación de una persona fui en busca de mi necesaria actividad 

física, el Judo. Había perdido el papel con la dirección del lugar, pero 

cuando me lo dieron pensé que no estaba lejos de mi trabajo. Recordé que 

la calle era Virrey Cevallos en la Capital Federal”. 

Un día tomó la decisión y fue al lugar en busca del lugar, Caminando vio en la 

vereda de enfrente un lugar que decía Judo, él pensó que ese era el lugar. Pero, 

la realidad, le tenía una sorpresa: 

“Al entrar me encontré con todo oscuro, había una oficina pequeña y un 

señor en un escritorio, preguntó en qué me podía ayudar y le dije que venía 

por Judo, a lo que respondió, no hay” Juan sintió frustración y bronca 

por la respuesta, su cara expresó esas sensaciones lo que provocó este 

pequeño diálogo:  

¿Por qué quería hacer Judo?  

Solo quiero hacer actividad física, respondió Juan. 

¿Por qué no hace Aikido?, le volvieron a preguntar 

¿Y qué es eso? Un montón de palabras que no comprendía salieron 

de su boca, 

¿Se transpira? 

¡Mucho!, 

Ok, anóteme!. 

Días después va a su primera clase y es el único alumno, el primer alumno.

El 26 de abril de 1969, con motivo del fallecimiento del creador del Aikido, Pacio 

Sensei, en nombre de los practicantes de nuestro país, 

envía a Japón un pésame.

Muchos meses después recibe una carta del 2° doshu, Ueshiba Kisshomaru. Fue

 una carta en japonés, que “la hicimos traducir por un único traductor que

 existía en la Argentina, en el Palacio de Justicia. Yo tengo una foto de esa 

carta y su traducción, estaba dirigida a Osvaldo Pacio”, nos cuenta Tolone 

Sensei (N. de R: esa traducción y su original está en nuestro poder, pronto a ser 

publicada).

“Tan buena persona era que un día me preguntó de dónde era yo ( venía de

 un pueblo pequeño a 180 km de Bs As, llamado Castelli), y preguntó por 

mi familia. Me pregunto cuánto hacía que no los veía”, recuerda Tolone 

Sensei. 

Entonces prepararon un viaje para mostrar el Aikido en Castelli y además “ves a

 tus padres y te ven lo que hacés”, le propuso Pacio Sensei. 

Luego de unas semanas realizaron el viaje y para Tolone Sensei ese viaje “fue 

otro regalo que me dio”.

En determinado momento la relación y los caminos se fueron abriendo en

 direcciones distintas. Sin embargo, volvieron a encontrarse para hacer juntos 

otra locura: ” cuando se estrena NICO, la mejor película de Steven Sigal,

 lo llamaron para hacer demostraciones en vivo en el corte que se hacía 

en las películas, Allá fuimos cargando cada uno su tatami y entrando y

 saliendo de los cines que proyectaban esta película. Por supuesto había 

que aguantar al amigo”, asi nos relató Tolone Sensei una de sus tantas locuras

“Fue siempre muy buena persona, muy amable y todo lo que sabía me lo 

entregó. En mi opinión se fue demasiado rápido en esta vida, gran recuerdo

 tengo de él”, palabras que  muchos deben compartir.

   

martes, 29 de diciembre de 2020

FIN DE AÑO


Qué nos dejó este año. Poco. Casi nada. La Pandemia del Covid limitó al Aikido. No se pudo practicar. No se pudo entrenar. Sólo durante los últimos meses del año, se pudo volver al tatami con otra realidad. Distanciamiento. Barbijos. Protocolos. Sin contacto. Toda una nueva realidad.

 

Qué nos dejó este año. Pocos ejemplos. Poca creatividad. El instructor, sensei, shihan (o cualquier otro titulo que pueda recibir), en la gran mayoría de los casos no estuvo a la altura de la nueva realidad. Se quedaron en la zona de confort, aceptando esos limites sanitarios y siguieron con las mismas formas. Las clases virtuales fueron el salvavidas, un salvavidas que solo los mantuvo a flote. A la espera. 

 

Que nos dejó este año. La posibilidad de ser creativos, de saltar barreras y arriesgarnos a descubrir nuevas facetas del Aikido. Lamentablemente, pocos son los casos que se animaron a más. En los momentos de crisis, los lideres están al frente mostrando el camino. Encabezando el caminar hacia lo nuevo. En el mundo del Aikido, los lideres fallaron. 

 

Qué nos dejó este año. El conocimiento certero y doloroso de nuestras limitaciones. El Aikidoca creyó que superaba y enfrentaba la nueva realidad. Sólo se quedó en su zona de confort creyendo que libraba una batalla con honor.

 

Qué nos dejó este año. La oportunidad de ser mejores. Pero, por lo que se pudo ver, quizas sean pocos los que a provechen esa oportunidad.   

 

Víctor Barceló 

Editor de INFOAIKIDO 

 

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